¿Quién quiere un trabajo así?

Lo primero que me vino a la mente luego de leer la historia de Amazon en Rugeley, UK, fue Pittsburgh.  Los paralelismos entre Pitt y el pueblo del artículo son claros.  En lugar de la debacle del acero, tenemos carbón.  A cambio de la bio-tecnología y educación que lograron el llamado renaissance en Pitt, en Rugely tenemos a Amazon con un mega-centro de distribución. El problema es que hasta ahí parecen llegar las semejanzas.   La calidad y cantidad de trabajos no se ven por ninguna parte.  Esto es en parte gracias a agencias de empleo especialistas en mantener a buena parte de la gente como trabajadores temporales o sin ningún tipo de estabilidad laboral.

Amazon’s software calculates the most efficient walking route to collect all the items to fill a trolley, and then simply directs the worker from one shelf space to the next via instructions on the screen of the handheld satnav device. Even with these efficient routes, there’s a lot of walking. One of the new Rugeley “pickers” lost almost half a stone in his first three shifts. “You’re sort of like a robot, but in human form,” said the Amazon manager. “It’s human automation, if you like.”

Trabajos malos ha habido y habrá siempre.  Algunos dirán que eso es lo que hay; lo tomas o lo dejas.  El problema es cuando vemos que poco a poco, esos trabajos se van haciendo más comunes, las alternativas son inexistentes y la economía no va para ningún lado:

[…] Britain’s economists are also puzzling over why the economy remains moribund even though more and more people are in work. There are still about half a million fewer people working as full-time employees than there were before the 2008 crash, but the number of people in some sort of employment has surpassed the previous peak. Economists think the rise in insecure temporary, self-employed and part-time work, while a testament to the British labour market’s flexibility, helps to explain why economic growth remains elusive.