Españoles en el Perú

En el Perú estamos experimentando algo que comenzó hace dos años pero realmente tomó fuerza el año pasado, una novedad al menos en la historia reciente. Se trata de una invasión, en cientos, de un tipo de español muy particular.

Es cierto que al Perú vienen europeos desde hace mucho tiempo de visita. Quedan maravillados con el Perú, se gastan algunos cientos de dólares, y se van de regreso. Tradicionalmente son más jóvenes, aunque ha aumentado la edad promedio desde que somos un país con mayor seguridad. Sin embargo estos europeos, entre los que incluyo a españoles, son turistas, y como tales se portan esencialmente bien y están agradecidos de estar acá.

Esta nueva casta de españoles que viene al Perú tiene una actitud completamente diferente. En la gran mayoría de los casos son profesionales en busca de fortuna en nuestro país. Primero llegaron los destitutos con habilidades a ver qué encontraban, y a medida que la crisis por allá se fue profundizando, comenzaron a llegar los siguientes. La mayoría empleados, pero con una empresa que no puede vender nada en España y que está en busca de nuevos territorios para comercializar lo que sea que comercializa. Y estos son los peores.

Han llegado con una actitud que se refleja en todo lo que hacen. Soberbios, antipáticos, intolerantes, impacientes. Se les puede ver en los Starbucks de la zona financiera con sus ternos elegantísimos proyectando superioridad. De verdad se sienten más que el peruano, y no tienen reparo en que su lenguaje corporal así lo muestre. No dicen gracias, no dicen por favor y tratan a la gente de servicio muy mal. Estoy seguro que la persona que les da su BigMac en Barcelona si recibe un “gracias” a cambio. Pero inclusive a sus socios peruanos los tratan como de menor calibre. Conversando con algunos no ocultan que están en este país desagradable contra su voluntad y porque no les queda otra, y que apenas la cosa mejore en España salen corriendo, y no ven la hora que esto suceda.

Muchos llegan con experiencias técnicas que acá no tenemos, ingenieros y arquitectos parecen ser lo más comunes. Algunos llegan con dólares que siempre son bienvenidos, aunque cada vez faltan menos para invertir de fuente local. Y lamentablemente ya están creándose una reputación, en tiempo récord, de no ser nada transparentes en sus tratos (estafadores en varios).

La ironía es evidente: nos colonizaron hace 500 años y nunca han dejado de vernos como inferiores, y ahora vienen en horas otra vez pero para poder sobrevivir. Pero no es necesario traer esa actitud, que no les hace ningún favor.