Más sobre lo que se nos viene

Leí este artículo hace meses y me quedó dando vueltas en la cabeza todo este tiempo. Lean ésto para que se den cuenta de la magnitud del impacto que está teniendo la tecnología en los niveles de empleo actuales y futuros:

My dad farms 3,200 acres of his own, and rents another 2,400—all told, a territory seven times the size of Central Park. Last year, he produced 3,900 tonnes (or metric tons) of wheat, 2,500 tonnes of canola, and 1,400 tonnes of barley. (That’s enough to produce 13 million loaves of bread, 1.2 million liters of vegetable oil, and 40,000 barrels of beer.) His revenue last year was more than $2 million, and he admits to having made “a good profit,” but won’t reveal more than that. The farm has just three workers, my dad and his two hired men, who farm with him nine months of the year. For the two or three weeks of seeding and harvest, my dad usually hires a few friends to help out, too.

Y esto sobre productividad y grado de sofisticación de las cosechadoras/tractores actuales:

The computer systems powering a “precision farmer’s” seed drill and combine have been programmed with the exact parameters of all his fields and are synced up with one another. That means the seed drill knows what last year’s harvest was from each inch of land, thanks to data recorded by the combine, and can seed and apply fertilizer accordingly.

Ahora échenle una leída a el último anuncio de Apple (HT: Opera en Bolsa) y díganme si no es para asustarse: se llevan la producción de Macs de China a USA y sólo generan 200 empleos!  ¿Qué van a hacer chinos, mexicanos, tailandeses y billones de otros cuando el lights out manufacturing sea una realidad?  ¿Cómo se reajustará la geopolítica mundial si el grueso de la manufactura se repatria y los grandes mercados se vuelcan sobre sí mismos?

Sólo hay que recordar que el modelo de desarrollo japones (que luego han seguido con éxito muchos países)  está basado en una balanza comercial completamente dependiente de las exportaciones de bienes.  Tal como lo veo, países en desarrollo con pocos recursos naturales, turismo o alternativas claras a los sweatshops se las van a ver negras en las próximas décadas.  ¿Alguno ha oído este debate en sus países?  En Venezuela, obviamente no se habla más que de oncología últimamente, pero si en Chile y en Perú no se habla del tema, es hora de comenzar a hacerlo.