(Gen)ética

El País de España ha publicado en la última semana un número de artículos sobre genética que valen la pena leer.  No queda claro si los editores están poniendo el tema sobre la palestra de manera consciente o es sólo una coincidencia, pero hay un hilo conductor entre lo publicado: eso que llaman ética.

El primer artículo es sobre los juegos olímpicos.  No directamente sobre Londres, sino sobre la posibilidad muy real de que estos juegos sean los últimos libres de atletas cuyos genes no han sido alterados para mejorar el desempeño.  Genes que garantizan menos agotamiento o mayor desempeño y que hasta ahora sólo algunos traían (cortesía de sus padres) ya han sido identificados.  Si pensaban que el dopaje era difícil de erradicar, mejor ni tratar de combatir lo que se viene.

El segundo nos cuenta que los llamados “designer babies” ya están aquí y digan lo que digan, el tufo a eugenesia apesta.   Nada más lean el primer párrafo:

La cadena ha quedado rota. Y no un lastre cualquiera, sino la que hacía que un padre transmitiera a su hijo un gen que iba a causar que cuando este tuviera 25 o 30 años empezara a sufrir infartos cerebrales. Para ello, médicos del Instituto Quirón y de Sistemas Genómicos, ambos de Bilbao, han llevado a cabo un proceso de fecundación in vitro seguido de un diagnóstico genético que ha permitido descartar los embriones que iban a ser portadores de la mutación nociva.

Leyendo de pasada todo parece hermoso y apropiado.  ¡Hemos salvado a un niño de sufrir una grave enfermedad!

No tan rápido. Lo que hemos hecho en realidad es descartar embriones portadores de la mutación nociva.  Es decir, hemos decidido a priori que una vida de tan sólo 25 o 30 años no merece ser vivida.

Ojo, no quiero entrar en discusiones religiosas sobre si un embrión es una vida o no.  Parto de que no lo es*.  Mi problema ético viene por el lado del que decide qué vida vale la pena vivirse y cuáles son sus razones para “mejorar” la raza humana.  No sólo es el hecho de que de haber descubierto esta tecnología hace 100 años tal vez no habríamos conocido a Stephen Hawkings.  Me preocupa aún más la posibilidad de la decisión de continuar con el embarazo no sea hecha por los padres sino por el Estado, los médicos o inclusive las compañías de seguro.

El último artículo es sobre la nueva estrategia contra el dengue que se está implementando en Brasil: soltar mosquitos machos con el genoma modificado para tener crías no viables. No es la primera ni será la última vez que se intenta algo del estilo y en teoría los riesgos de que algo salga mal son mínimos.  Sólo esperemos que la naturaleza no nos dé una sorpresa y terminemos con un mosquito más resistente o quién sabe con qué efecto indeseado.

*Aunque no es una postura definitiva ni mucho menos, últimamente tiendo a creer que se puede decir que hay vida si ya el sistema nervioso central ha sido formado.