Abandonando libros

Uno de mis eternos dilemas existenciales es decidir si terminar un libro o no.  A favor del abandono, me pregunto cuál es el sentido de perder el tiempo con un libro malo cuando hay tantos buenos esperando.  Por el otro lado, el sentimiento de culpa inculcado en el colegio y tal vez por herencia católica (por aquello de no dejar comida en el plato) son difíciles de combatir.  El caso es que poco a poco me voy obligando a dejar más libros. Supongo que la misma lógica es aplicable a CDs, películas, un mal trabajo y la vida en general.

Aquí va un buen artículo de Tim Parks sobre el tema y la muy pragmática postura de Tyler Cowen.