Legalizar o no legalizar, he ahí el dilema

Esta es una historia que Michael Moore no debería dejar pasar por alto.  Algunos de los lobbies presionando por mantener ilegal la marihuana incluyen a sindicatos de policías, farmacéuticas , productores de alcohol y cigarros.  Por suerte no hace falta que el gordo Moore o Al Gore nos polaricen aún más, aunque quién quita que me ayuden a resolver mi dilema moral…

Al igual que Cardoso, Gaviria y Zedillo (entre muchísimos otros) creo que la discusión sobre el tema de la legalización de ciertas drogas tiene que abrirse a nivel mundial.  Ahora, nadie dijo que iba a ser soplar y hace botellas.  Especialmente viendo lo difícil que es cambiar las creencias, empezando por las mías propias.

Por un lado, estoy de acuerdo con que la despenalización de ciertas drogas va a aliviar el problema desde el punto de vista social, de seguridad y hasta económico.  Aunque no tengo posiciones claras sobre las llamadas drogas duras (heroina, meth, etc), mi problema es aún más básico y tiene que ver tal vez con una combinación de prejuicios, pesimismo y quizás hasta ignorancia.

Por ejemplo, la droga que todos los pro-legalización citan es la marihuana.  La presentan como natural e inocua.  Inclusive la comparan con el alcohol, el café o la nicotina que, aunque legales en casi todo el mundo, son drogas al fin.  Es decir, alteran funciones naturales del organismo.  Como tales, las acepto y en el caso del alcohol hasta lo consumo (no fumo y trato de no tomar café por temas de presión arterial).  Extendiendo el ejemplo a mis hijos, fuera de por razones de salud, no tendría problema con que ellos tomaran café, alcohol o inclusive fumaran (cosa que no me gustaría como dije, por razones de salud, específicamente por el riesgo de cáncer y enfisema).

Sin embargo, volviendo a la marihuana y repitiendo el ejercicio de imaginarme a mis hijos consumiendo es donde comienzo a tener problemas.  No aceptaría que ellos la consumieran.  Punto.  En mi cabeza, fumar marihuana de manera consistente es una falla (¿moral?).  Si acaso, podría entender (aunque siendo 100% honesto preferiría ni enterarme) que la hayan probado.  Saber que la usan continuamente me sería difícil de superar.

Reconocer en mí esa doble moral sobre la marihuana es mi mayor conflicto (de nuevo, ni hablar de otras con las cuales el dilema es aún peor).  ¿Qué hace que por un lado acepte su consumo y comercialización por parte de todo el mundo mientras que por otro no lo permitiría para mí o la gente que quiero? ¿Es mi postura similar a la de cualquier empleado de una tabacalera o cervecera que no fuma ni bebe alcohol?

Sin duda una de mis premisas está errada.  La gran pregunta es cuál de ellas:

a) Que legalizar ciertas drogas ayudaría a mejorar el problema en que se encuentran México y muchos otros países.  Es decir, que el efecto neto entre un posible incremento en el consumo y la regulación normal que ejerce un Gobierno sobre un mercado legal sería positivo.

b) Que la marihuana y quién sabe si otras drogas son tan dañinas como nos lo han hecho creer esos mismo Estados y sus sociedades.  Que un consumidor habitual no es un paria social y, más importante aún, que consumir drogas blandas no necesariamente lleva con el tiempo a buscar drogas más peligrosas y adictivas.

No tendría ningún problema en abandonar (b) si no fuera porque la mayoría de los veo defendiendo la legalización se ven justamente como no quisiera que terminaran mis hijos…

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