Guest Blogger… Las Series de Novelas

Invité a mi buen amigo Andrés a comentar en puntocerodos y me envió un blog para publicar, lo cual hago prontamente. Gracias Andrés!

Las series de novelas se han puesto de moda. El caso contemporáneo más conocido es sin duda Harry Potter, y su éxito es la inspiración detrás de muchas de las series que están en producción actualmente. Sin embargo, las series no son algo nuevo, sólo algo renovado. Los Tres Mosqueteros es, además de una de mis novelas favoritas, el primero de tres libros (estos sí, a diferencia de los mosqueteros, eran tres). Los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós son el colmo de las series pues incluye cinco series independientes casi todas conformadas por diez novelas cortas. Las series no son, como dije, algo nuevo, sólo renovado, y la renovación viene principalmente por que la regla tácita es que el autor comienza informando a sus lectores en potencia que la historia completa será concluida en un número dado de entregas.
Desde que me crucé con el nombre de Harry Potter por primera vez yo sabía que serían siete libros. Arturo Pérez-Reverte no ha contado desde un inicio que el Capitán Alatriste se morirá en el sétimo libro de la serie. George R.R. Martin anunció que la Canción de Fuego y Hielo se terminaría de cantar en el sétimo ladrillo; claro a él le falló el cálculo y dado que partió el cuarto libro en dos ahora deberán ser ocho entregas, pero sí se hizo el anuncio. ¿Por qué está de moda hacerlo en siete volúmenes? Ni idea, no había caído en cuenta hasta que escribí este párrafo. En todo caso, me parece un buen indicio saber cuánto se tomará la historia pues indica que el autor tiene una idea de qué es lo que quiere hacer con los personajes en el largo plazo, y permite esperar una calidad pareja en las entregas.
Las series entonces permiten que el lector disfrute durante más tiempo de la compañía de personajes a quienes se aprende a conocer y querer (George. R.R. Martin sería la excepción, pues con él no hay un solo personaje que no pueda morir a la página siguiente, según entiendo incluso mató a un par de los lectores por el bien del suspenso), además de vivir más aventuras, pues está la historia de fondo que le da forma a la serie, pero generalmente cada entrega cuenta una subhistoria. Y los autores, qué decir, si la serie pega salen de pobres y qué les cuento si Hollywood se involucra. Entonces las series no tienen pierde. Casi.
Uno piensa en El Señor de los Anillos, una fantasía fenomenal, creo que entre mis amigos nadie se demoró más de un mes en leer los tres libros más el Hobbit. Un vicio. Lo mismo con la trilogía de Millenium. De los Tres mosqueteros se podría decir lo mismo, de no ser porque la última entrega parece escrita por Dumas cuando estaba muy bajo de fondos e ideas, así que alargó una historia sin mayor gancho por cuánto tiempo le tuvieron paciencia (publicaba los capítulos periódicamente y cobraba por cada entrega); sin embargo dentro de lo aburrido que es el Vizconde de Bragelonne uno se entera del final de nuestros ya viejos héroes. Pero estas series de las que hablo tienen algo en común: Ya están terminadas.
¿Qué pasa con las que están en proceso? Les cuento. En el 2003 leí Juego de Tronos, me lo prestó un amigo mientras yo trataba de llenar mis días de desempleado durante la recesión. Cuando me faltaban unas treinta páginas para terminar, le mencioné a mi amigo mi preocupación pues con tantas historias a medio contar qué tipo de final apurado se me venía encima. No me dijo, el hombre, ese es el primero de siete, y escribió tres. Leí esos tres y me dispuse a esperar el cuarto, que no salió sino hasta el 2005. No sé si han visto al autor, pero está medio viejo, es gordo, come mucha pizza. Y qué queda, uno se preocupa de su salud, le recomienda una dieta balanceada y ejercicio aeróbico. Como le gusta el fútbol uno termina detestando la temporada de NFL pues el buenhombre dedica tiempo precioso a ver partidos y porque en realidad no debería exponerse a esas emociones fuertes. Personalmente releí las tres primeras entregas antes de que se publique, finalmente, la cuarta. Y ni bien terminó de salir Fiesta de Cuervos su seguro servidor terminó con la obra y nada… a esperar otra vez. Seis años le tomó publicar Danza con Dragones. Seis años en que cada lunes lo primero que hago es leer su blog para ver si ya terminó. Seis años preocupado más por sus resfríos que por los propios. Seis años. Y todavía faltan tres libros más. No es justo ni sano engancharse, enviciarse, con una serie de esta manera. Pero no puedo terminar esta columna sin decirles que hay una serie nueva que se llama King-killer Chronicles, escrita por Patrick Rothfuss. Es una fantasía brillante y muy entretenida, con una prosa muy fluida y a veces hermosa (como cuando describe los tres tipos de silencio, aunque el autor debe saber que le salió bien porque usa esa descripción al inicio y fin de cada entrega). The Name of the Wind fue un éxito, y el segundo libro, The Wise Man’s fear (publicado el 2011), mantuvo el estándar. Ahora sólo queda esperar la tercera y última entrega y, total, qué son dos o tres años. Por cierto, este autor también es gordo y no parece haberse cruzado con una pizza que no le guste, pero al menos es joven. Y en su biografía no menciona tener interés en el fútbol ni ningún otro deporte peligroso, sólo le gusta la esgrima.