Obesidad

Después de décadas de culpar a McDonalds, Frito Lay y a la televisión, aparece un posible culpable detrás de la epidemia mundial de obesidad.  A  diferencia de en los casos anteriores, esta vez tenemos investigaciones científicas que parecen confirmar las sospechas.

De acuerdo a varios estudios que vienen rodando en la última década, ciertos químicos presentes en objetos tan comunes como botellas de agua, biberones y latas de comida están detrás del problema.  Exposición a dosis muy bajas de bisphenol A durante el embarazo, por ejemplo, parece causar cambios irreversibles en los mecanismos hormonales de regulación del peso.  Esto explicaría la obesidad en bebés de tan sólo 6 meses de edad (que obviamente no hacen demasiado ejercicio ni comen papas fritas) y hasta en la hasta ahora inexplicable obesidad en animales.

Lo sorprendente del tema es, más bien, que nos sorprende.  Gastamos fortunas en alimentos “orgánicos” mientras nos tomamos una Coca Light o un jugo saturado de Dióxido de Titanio.  Vivimos en una continua paradoja que si no fuera tan trágica tal vez hasta resultaría cómica.