El post sobre Facebook que les debía

Esta situación describe por qué FB es el Kraken que tiene al resto de los grandes asustados:
Imaginense que su hija de 14 años (llamémosla Camila en honor a nuestra estudiante favorita) tiene que hacer un trabajo sobre Karl Marx y les pide ayuda.

Lo primero que hacen es googlear un poco.  Evitando polémicas, Google se abstiene de incluir en el resultado de la búsqueda cualquier tipo de avisos publicitarios. Una lástima porque todo el que conoce a un marxista de verdad sabe de su debilidad por Vacheron Constantin.

Volviendo al tema, el primer link que les regala Google es a Wikipedia.  Le dedican un rato para entender mejor la vida del ilustre en cuestión y establecer los próximos pasos en la investigación.

Deciden que lo ideal sería comprar un par de libros sobre el personaje.  Próxima parada: Amazon.

Ahí revisan autores, enfoques y reseñas durante un par de horas para terminar comprando los textos que tocan los temas que a Camila más le interesan.

Los libros ya están en el Kindle o de camino a la casa y Camila se dedica a lo que nos dedicamos todos los menores de 95 cuando tenemos tiempo en las manos:  Facebook.  En el mejor de los casos, comenta con sus compañeras que ya comenzó a investigar sobre Marx.  En el peor, se dedica a hablar de lo musicalmente avanzado del último disco de Justin Bieber.

En un mes, los libros ya fueron leídos y el trabajo entregado (aunque Marx nunca sea olvidado).
Marcador al final del primer tiempo:  Google: 0, Amazon: 1, Facebook: 0

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Desde ese momento en adelante, Amazon se dedica a recomendarles literatura que considera relevante basado en los dos libros que compraron.  El Manifiesto Comunista del susodicho, Common Sense de Thomas Paine (no lo estoy inventando), etc. Las recomendaciones serían un éxito si no fuera porque en la casa ya a nadie le interesa Karl Marx.

Hay un elemento de información que Amazon no tiene y que Facebook sí:

Facebook sabe que tienen una hija que se llama Camila de 14 años.

Si Amazon lo supiera, no daría sugerencias basadas en lo que compraron sino en quién eres.  Sabiendo los programas académicos del año escolar en que está Camila (que son información pública), te daría recomendaciones absolutamente adecuadas por los siglos de los siglos.  Amén.

Ahí es donde Facebook lleva todas las de ganar.  Sabe exactamente no sólo cuál es su estructura familiar sino que sabe de qué habla Camila con sus amigos. Es la razón por la que la gente de Google está absolutamente desesperada por poner un pie en una red social medianamente  popular. La misma razón por la que Facebook no debería tardar en ofrecer un “Facebook Mall” donde no dejaría de sorprendernos cómo es que el vendedor (digital o físico, ¿por qué no?) conoce a nuestra hija mejor que nosotros mismos.

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Claro que no todo está perdido para Amazon.  Con hacernos algunas preguntas básicas sobre nosotros basta para afinar las recomendaciones.  Preguntas que yo respondería feliz con tal de que Camila comience a estudiar a Friedman y a Hayek.